EE.UU.: Trump formaría un panel presidencial para revisar la seguridad de las vacunas

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Robert F. Kennedy Jr. señaló que el presidente electo le habría solicitado prescidirlo, mientras expertos en vacunas temen que con esto se le otorgue credibilidad a las teorías que atan las inmunizaciones infantiles al autismo.

Reuters / Clúster Salud. Robert F. Kennedy Jr., el escéptico de la vacunación, dijo que presidirá un panel presidencial para revisar la seguridad de las vacunas y la ciencia, ante la solicitud del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, mientras persisten fuertes críticas de los expertos en vacunas que temen que un panel dé credibilidad a las teorías que atan las inmunizaciones infantiles al autismo.

“El presidente electo Trump tiene algunas dudas sobre la actual política de vacunas, y tiene preguntas al respecto”, indicó Kennedy, quien planteó preguntas sobre la seguridad de las vacunas, luego de una reunión con Trump en Nueva York el pasado martes.

“Me pidió que presidiera una comisión sobre la inocuidad de las vacunas y la integridad científica”, comentó Kennedy.

Sin embargo, la portavoz de Trump, Hope Hicks, señaló más tarde a Reuters que, el presidente electo estuvo explorando la posibilidad de formar un comité sobre el autismo, pero “no se han tomado decisiones en este momento”.

Kennedy, ecologista de vasta trayectoria y abogado, es hijo del difunto senador estadounidense de Nueva York, Robert F. Kennedy, y sobrino del demócrata John F. Kennedy.

Los expertos en vacunas criticaron el anuncio del escéptico de vacunación de que dirigiría un panel para explorar la seguridad de las vacunas y su supuesta relación con el autismo. La asociación fue planteada por un artículo publicado en la revista médica británica The Lancet en 1998 que afirmaba encontrar una conexión entre la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola y el autismo.

Ese papel ha sido desmentido, y The Lancet retiró el estudio. Desde entonces, numerosas investigaciones han afirmado la seguridad de la vacuna.

La Academia Estadounidense de Pediatría comentó que las vacunas son “la innovación médica más significativa de nuestro tiempo”, agregando que las afirmaciones de que las vacunas están vinculadas al autismo o son inseguras han sido refutadas “por un cuerpo robusto de literatura médica”.

Además del sarampión, las paperas y la rubéola, las vacunas protegen a niños y adultos contra una amplia variedad de enfermedades mortales o paralizantes, como la poliomielitis, la fiebre tifoidea, la difteria y el tétanos.

El Dr. William Schaffner, experto en enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Vanderbilt en Nashville, Tennessee, quien asesora al panel federal que establece la política de vacunas de Estados Unidos, dijo que las noticias de Kennedy refuerzan las preocupaciones de los funcionarios de salud pública, pediatras y médicos de familia.

Schaffner indicó que Kennedy “ha planteado cuestiones que han sido resueltas de forma segura y completa por la buena ciencia”. Se refiere a los comentarios del futuro funcioanario sobre posibles efectos secundarios del timerosal o tiomersal. Éste, tambien conocido como mertiolato, es un compuesto organomercúrico usado como antiséptico y agente antifúngico, que se agrega a algunas vacunas de dosis múltiples.

Su uso no es universal, ya que las jeringas con vacunas precargadas, del mismo modo que, por ejemplo, la vacuna contra la influenza en atomizador nasal, no contiene ningún conservante puesto que se utilizan una sola vez.

Cabe aclara que aún las vacunas que contienen esta sustancia llevan alrededor de 1 microgramo de mercurio por dosis, esto es menos del 2,5 % consumo diario considerado tolerable por la OMS. Y aún así, en EE.UU. y Europa esta sustancia se ha eliminado en casi todas las vacunas obligatorias para los niños.

Lo anterior no ha servido para disipar las preocupaciones sobre un posible vínculo entre las vacunas y el autismo, una serie de síntomas que a menudo incluyen dificultades con la comunicación y la interacción social. Lamentablemente, la mayor parte de estas críticas se basan no en hechos sino en fantasías “conspiranoicas” en las que se acusa a laboratorios y gobiernos de conspirar con las más oscuras intenciones.

Kennedy, de 62 años, comentó que Trump, de 70 años, era “muy pro-vacuna, como yo”, pero dijo: “Todo el mundo debería estar seguro de que las vacunas que tenemos… son tan seguras como posiblemente pueden ser.”

En 2014, Trump, un hombre de negocios de Nueva York que aún no era candidato a la presidencia, publicó en Twitter: “Creo en las vacunas, pero no masivas, de una vez, inyecciones. Demasiado para que el niño pequeño lo maneje. El gobierno debe detenerlo AHORA“.

Kennedy en 2005 escribió un artículo para la revista Rolling Stone y el sitio web Salon.com afirmando que el gobierno estaba conspirando para encubrir las conexiones entre el autismo y el timerosal, un conservante basado en mercurio usado anteriormente en vacunas. Salon.com posteriormente retractó el artículo debido a errores de hecho, y Rolling Stone lo eliminó.

De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en ingleé), no hay evidencia de daño causado por timerosal en las vacunas. Nunca se usó timerosal en la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola. El CDC dijo que la investigación no muestra un vínculo entre el timerosal en las vacunas y el autismo. Como medida de precaución, se retiraron las vacunas infantiles en los Estados Unidos en 2001.

Daniel Johnson, experto en enfermedades infecciosas pediátricas de la Universidad de Chicago, indicó que pensaba que otra investigación sobre la seguridad de las vacunas era un desperdicio de dinero público.

“Ya hay muchos sistemas para proporcionar supervisión, para registrar datos, que es constantemente revisado por muchos en el gobierno y la comunidad científica”, dijo Johnson. “No hay necesidad todavía de otro sistema para hacer esto.”

Johnson comentó que estaba “muy preocupado” de que los padres puedan retrasar la vacunación de sus hijos mientras esperan la palabra de un panel de seguridad de vacunación, lo que podría resultar en “mayor daño, enfermedad y potencialmente muerte” de niños por enfermedades que podrían ser prevenidas por vacunas.