Curar peluches para curar el miedo al médico

Estudiantes de medicina en León, Guanajuato, crearon un hospital de muñecos en el que además enseñan a los niños asistentes aprenden de derechos humanos y salud reproductiva.
Excélsior

Alumnos de la Universidad de Guanajuato (UG) buscan que los niños olviden el miedo a las visitas médicas con el uso de osos de peluche. Los estudiantes de la licenciatura en Medicina del campus León han creado un programa llamado Hospital de Ositos, en donde los menores de edad participan a manera de juego, en revisiones médicas a los juguetes.

“Entonces, cuando juegan y se divierten, los niños suelen perder el miedo, y lo que hacemos es simular un hospital en donde los pacientes son los mismos ositos”, explicó Óscar Ariel Arrieta Muñoz, estudiante del quinto semestre de la licenciatura en Medicina.

Así, unos 45 estudiantes han instalado el Hospital de Ositos en el Museo-Parque Explora, ayudando a los niños a ser “médicos por un día”.

“Se ponen una bata blanca y la hacen de doctores. Así, los niños dejan de ver la bata blanca como una figura que puede hacerles sentir dolor”.

Arrieta Muñoz destacó que los niños adquieren confianza, para que cuando deban ir al doctor, no teman más.

Sofía, de cinco años, participó en el proyecto. Vestida con una bata blanca, colocó un estetoscopio en su cuello y comenzó a ayudar a los estudiantes de medicina en la revisión de la salud de los peluches.

“Están bonitos. Yo los voy a cuidar”, aseguró la menor.

Juan Mateo, de siete años, ha tenido siempre un inexplicable temor por los doctores. Según su madre, cuando era pequeño tuvo que ser inyectado, desde entonces siente terror cada vez que pisa un hospital.

“Ha reaccionado muy bien. Yo tenía miedo de que aquí se pusiera a llorar por ver a los muchachos con las batas blancas, pero cuando él tomó el rol de doctor, noté que también se tomó en serio la responsabilidad de cuidar a los ositos y de procurar su salud”, dijo Marisol Bueno, madre del pequeño.

Arrieta describió el proceso, en el que se involucran los pequeños asistentes; en principio les ponen un gafete en forma de estetoscopio, llevan a consulta a su osito y le toman los signos vitales; posteriormente, le toman una radiografía y pasan a cirugía.

A los niños se les brinda toda la indumentaria propia de un médico para entrar al quirófano. Después, pasan a un espacio donde se les explica sobre los derechos humanos y la salud reproductiva. Para finalizar, pasan a la farmacia en la que se les obsequian dulces.

Arrieta Muñoz dijo que es indispensable que los niños pierdan el miedo a la imagen de los médicos y los hospitales, pues el fomento a la salud formará parte de sus vidas y el cuidado de su cuerpo es fundamental.

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