Concentración Sanofi-BI, la tibieza de la Cofece

Por Xavier Ginebra Serrabou, Maestro y Doctor en Derecho de la competencia, profesor, investigador de la UAEM y socio del área de Competencia, Protección de datos y consumidores del despacho Jalife& Caballero.
Xavier Ginebra Serrabou/ El Economista

El Pleno de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) objetó la concentración entre Sanofi y Boehringer Ingelheim (BI) en el sector de la salud animal, pues de realizarse en los términos originales se pondría en riesgo el proceso de competencia y libre concurrencia en cinco mercados de vacunas para animales en México.

Sanofi participa en la investigación, desarrollo, fabricación y venta de productos para la salud a través de tres negocios: farmacéutica, vacunas humanas y salud animal. En tanto que BI participa en el desarrollo, fabricación, distribución y comercialización de productos farmacéuticos de prescripción, OTC (Over The Counter), biofarmacéuticos y productos de salud animal.

La Cofece encontró que ambas empresas coinciden en la comercialización de diversos medicamentos y vacunas indicados para aves de corral, cerdos, bovinos, caprinos y ovinos, entre otros. Se observó que la operación implicaba que en cinco mercados de vacunas, cuatro relacionados con enfermedades de las aves y uno con padecimientos de cerdos, BI obtendría elevadas participaciones en el mercado y habría riesgos al proceso de competencia. Adicionalmente, se identificó que el desarrollo de nuevas vacunas es una restricción importante para que un laboratorio crezca o se consolide en el mercado, así como una barrera a la entrada; es decir, los competidores tendrían que invertir montos considerables en el desarrollo de nuevas vacunas antes de poder competir.

En este sentido, la operación originalmente planteada por las partes tendría los siguientes efectos negativos en los cinco mercados que implican riesgos a la competencia: con la salida de Sanofi, Boehringer perdería la presión competitiva que actualmente ayuda a disciplinar sus precios. Boehringer consolidaría su participación de mercado respecto al resto de sus competidores. Ambas circunstancias podrían darle a la empresa la capacidad para imponer condiciones en cinco mercados, como fijar precios o restringir el abasto, sin que sus competidores pudieran contrarrestarla.

Para asegurar que habrá condiciones de competencia en los cinco mercados, la Cofece determinó que la operación sólo se autorizaría si las empresas aceptan los siguientes compromisos: la desinversión (venta a un tercero) de cuatro vacunas de Boehringer y una de Sanofi, previo al cierre de la operación; que el o los adquirentes de los activos mantengan la presión competitiva en estos mercados. Además, el contrato de dicha compra tendrá que incluir cláusulas que aseguren el suministro de estas vacunas a los nuevos compradores durante cierto periodo, mientras que el adquirente desarrolla sus propias fuentes de fabricación.

Previo a la desinversión, las partes deberán avisar a la Comisión el nombre del potencial comprador y proporcionarán información suficiente para que se evalúe el impacto que dicha operación podría tener en las condiciones de competencia de los mercados. Esta resolución ha sido notificada a Boehringer y Sanofi, quienes para cerrar su transacción deberán presentar un escrito mediante el cual acepten en su totalidad las condiciones impuestas para proteger el proceso de competencia y libre concurrencia.

El mercado de las vacunas animales es muy amplio y de estructura monopólica: está en manos de pocas empresas. Con la desinversión de cinco vacunas, estimamos que no desaparece el poder sustancial tras la concentración. BI va a tener poca presión competitiva en algunos mercados. Obligar a una empresa a que mantenga la presión competitiva en un mercado es una ilusión, y el que ponga esa condición, un ingenuo. Vemos que pese a las lecciones del pasado, la Cofece sigue yendo por el mundo con el lirio (la flor) en la mano. Con un regulador de los mercados así, las condiciones son una pequeña pizcadita para las empresas fusionadas. Parece que la Cofece sigue con la cabeza abotagada tras las vacaciones. Veremos si al comisionado Faya le suplan nuevos aires. Ojalá enmiende la plana.

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