Pfizer se enfoca en cinco biocomparables

Por Maribel Ramírez Coronel, Periodista en temas de economía y salud para El Economista.
Maribel R. Coronel

El mercado de los medicamentos biocomparables –las réplicas de los biotecnológicos, más complejos que los fármacos químicos convencionales- llegó a sumar US$ 225.000 millones en el 2016.

Eso significa que los biocomparables -o biosimilares como se le llaman en el resto del mundo-, ya representó en el último año cerca del 30% de todo lo que gasta la humanidad en medicinas.

Y así como va el acelerado ritmo de crecimiento de los biocomparables, se estima que para el año 2021 este mercado ascenderá a US$ 325.000 millones. Esto, por el amplio número de biotecnológicos que está enfrentando la expiración de su patente. Una vez que vencen éstas, y con ello la exclusividad de venta, le dan oportunidad a los biosimilares.

Lo más importante de los biosimilares o biocomparables es que conforme vayan saliendo los más importantes irán dando respiro a los presupuestos de los sistemas de salud del mundo, pues las réplicas salen a menor precio que las originales. Ello, con todo y que las primeras deben demostrar ser precisamente comparables biológicamente que las de referencia.

Hay estimaciones de que con el uso intensivo de biocomparables, entre Estados Unidos y las principales 5 economías de Europa se ahorrarán entre US$ 50.000 y US$ 100.000 millones en los siguientes 5 años.

En este escenario Pfizer en 2015 entró con fuerza a este nicho, y como es su costumbre en todo segmento donde ingresa, ya empieza a vislumbrar liderearlo. Al adquirir e integrar a su seno a la empresa Hospira, obtuvo su primera gran estrella en este segmento (Remicade) con indicaciones en artritis reumatoide, gastroenterología y dermatología.

Rodrigo Puga, presidente y director general de Pfizer en México, se muestra muy contento de haber logrado introducir con éxito su primer biocomparable tanto en el sector privado como en el cuadro básico de instituciones públicas como el IMSS encabezado por Mikel Arriola.

Tras su primera experiencia, Pfizer ya prepara las siguientes y ahora en forma órganica por sí mismo. Puga nos comenta que dentro de su programa de investigación y desarrollo con una inversión de US$ 2.000 millones, Pfizer está desarrollando los 5 biológicos que más se utilizan como biocomparables, cumpliendo con todas las fases de investigación clínica que la ley señala.

La principal farmacéutica del mundo, y también la número uno en México, confía en poder lograr próximamente la aprobación regulatoria de sus próximos biocomparables y entre 2019 y 2020 estar lanzándolos al mercado. Con ello, afianzará este pilar de negocio, sumado a los otros dos en que se sostiene la megafarmacéutica: terapias innovadoras y productos esenciales.

Hay que señalar que en las investigaciones de esos biocomparables, Pfizer está incluyendo a centros médicos de México que bajo 4 protocolos de estudios clínicos están incorporando a pacientes mexicanos. Es parte del esfuerzo que las farmacéuticas reunidas en AMIIF están impulsando para cumplir el compromiso de duplicar en unos años la inversión en investigación clínica en México.

En torno a la competencia que se ve venir en este nicho de biocomparables, para Rodrigo Puga realmente no será tan intensa pues considera que si bien muchas farmacéuticas están intentando entrar, al final muchas quedarán en el camino.

Y sin duda así será. Si bien el mercado de biocomparables descansa bajo el mismo principio de los genéricos - una vez concluida la patente del biotecnológico pueden entrar las réplicas-, para el caso de los biocomparables la barrera de entrada a nuevos competidores es más alta. No es tan fácil como para productos de síntesis química, pues hay que hacer protocolos de investigación clínica, y ello requiere otras competencias e inversiones cuantiosas porque además la fabricación de un biosimilar o biocomparable es más compleja.

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