México: Donación de cuerpos a la ciencia, una tendencia que crece

Al menos 200 personas se han inscrito de manera voluntaria para que sus restos sean usados para la investigación en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Excélsior

La última voluntad de Ofelia fue donar sus restos para la investigación. El cuerpo de la mujer de 62 años fue el primero que llegó al Programa de Donación de Cuerpos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Ofelia no es la única persona en aceptar que su cuerpo sea usado por los estudiantes de medicina e investigadores; desde hace seis meses que se puso en marcha el proyecto, van 200 personas que dan su consentimiento legal para que en lugar de que sean sepultados o cremados por sus familias, sean objeto de investigación.

Diego Pineda Martínez, director general del Programa de Donación de Cuerpos, detalló que con este proyecto, México es el tercer país en Latinoamérica, después de Chile y Brasil, que aplica esta opción; mientras que en Europa y Estados Unidos es una práctica común.

El médico declaró que el conocer los antecedentes clínicos de los cuerpos es una oportunidad para investigar enfermedades y posibles tratamientos, cosa que no puede hacerse con los cuerpos que llegan donados por el Instituto de Ciencias Forenses (Incifo), de personas que se desconoce su identidad o procedencia.

"A las escuelas de medicina se les da a préstamo a través de convenios que existen con el Tribunal Superior de Justicia y la Secretaría de Salud, los cadáveres que no son reclamados por algún familiar, pero estos cadáveres que llegan a la facultad de medicina no se sabe nada más que la causa de muerte”, declaró.

La lista para donación de cuerpos se distingue por tener donadores desde los 18 años hasta un sacerdote de 86 años.

Pineda Martínez resaltó que las personas que van decididas “a donarse”  son universitarios estudiantes o que lo fueron, por lo que  tienen el firme propósito de retribuirle a la UNAM.

"Un común denominador que hemos notado es que la mayoría de la gente que viene es universitaria, casi todos dicen que están comprometidos con la universidad y que ellos quieren pertenecer a la universidad para siempre”, resaltó el jefe del Departamento de Anfiteatro de la Facultad de Medicina.

La modalidad para que una persona sea donadora se basa en la Ley General de Salud, que permite la donación de órganos, tejidos y el cuerpo humano.

La modalidad para que una persona sea donadora se basa en la Ley General de Salud, que permite la donación de órganos, tejidos y el cuerpo humano.

Los requisitos consisten en presentarse al anfiteatro ubicado en el campus central de Ciudad Universitaria, llevar identificación del Instituto Nacional Electoral (INE) y a dos testigos.

Los donadores tienen la oportunidad de decidir los plazos en que desean que sus cuerpos regresen a sus familiares, que puede ser desde un año hasta no ser devueltos.

Además, Pineda Martínez aseguró que en los casos que decidan que los restos regresen a sus familiares, la Facultad de Medicina cubre la cremación del cuerpo, sin costo alguno.

El médico aseguró que el objetivo del proyecto será algún día lograr tener bancos de cadáveres catalogados de acuerdo con las enfermedades que padecieron, como ocurre en Estados Unidos, para la investigación

El titular del proyecto recordó a la señora Ofelia, quien cinco años antes de morir acudió a su oficina a preguntar si podía donar su cuerpo, cuando aún no existía el lineamiento de donación oficial.

"La primera personas es alguien que vino hace muchos años con la intención de donar su cuerpo, en ese momento sabíamos que legalmente lo podíamos hacer, que esto se podría hacer, pero todavía no teníamos el apoyo de la facultad”, relató.

Al morir la señora, su hijo cumplió su última voluntad.

Desde hace cinco meses de que se pusiera en práctica este proyecto, el cuerpo de Ofelia y el de un hombre de 54 años, son usados en el Anfiteatro de la Facultad de Medicina para el estudio de los futuros médicos.

Quieren ser parte de la UNAM después de la muerte

Carolina Mejía quiso tanto a la UNAM en sus años de estudiante de ingeniería, que al enterarse que podía permanecer después de la muerte en el campus central no lo dudó y firmó su consentimiento para que su cuerpo sea estudiado.

Frente a los prejuicios de su esposo ante la posibilidad de que sus restos no descansen en una urna o en un ataúd, la ama de casa, de 49 años, acudió al Anfiteatro de la UNAM convencida en que es una labor social que tienen los universitarios.

"Mi padre estudió en la UNAM, mi hija es alumna de la Facultad de Medicina, y yo fui estudiante de ingeniería. Esta es una forma de retribuirle a la universidad y, sobre todo, permanecer en la UNAM”, confesó la mujer.

De acuerdo con Carolina, aceptó que su cuerpo permanezca tres años bajo el esquema de investigación y luego ser dado a sus familiares.

Diego Pineda Martínez, director general del Programa de Donación de Cuerpos, destacó que en la medida que lleguen más cuerpos podrán también colaborar con el Centro Nacional de Trasplantes para que los estudiantes practiquen.

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