¿Puede enfermarte tu oficina?

El llamado Síndrome del Edificio Enfermo se aplica cuando los ocupantes de un lugar tienen enfermedades que generalmente son ocasionadas por la contaminación en el espacio cerrado.
El Empresario de El Economista

Es más fácil contraer enfermedades respiratorias en cuanto cambia la temporada de verano a otoño, cuando empiezan a disminuir las temperaturas. Generalmente tendemos a pensar que es más probable enfermarnos cuando salimos a la calle y dudamos estar expuestos a contagios en la casa o la oficina.

Existe un término aceptado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que explica las enfermedades al interior de un edificio de oficinas: El Síndrome del Edificio Enfermo (SEE). El SEE no se considera como una enfermedad del inmueble en sí, sino al conjunto de padecimientos que sufren los ocupantes y que generalmente son ocasionadas por la contaminación del aire que circula en los espacios cerrados o el mal estado del edificio.

Se considera que la población dentro de un inmueble está en peligro cuando el 20% de los habitantes están afectados. En principio, no se trata de un problema grave que vaya más allá de un malestar temporal que reduce la capacidad de las vías respiratorias de las personas, pero en casos extremos puede incluso agravar alguna patología.

El síndrome es más común en edificaciones herméticas que cuentan con sistemas centralizados de ventilación y sistemas de ventanas que no se abren. En este tipo de instalaciones, el aire recircula constantemente a través de conductos cargándose de partículas perjudiciales. La OMS estima que aproximadamente el 30% de las construcciones modernas pueden provocar este síndrome en sus ocupantes causando la muerte de 4 millones de personas al año.

Las construcciones modernas buscan la eficiencia de la energía. Cuando se construyen se buscan que estén aislados por completo del exterior, por lo que solucionan los problemas de ventilación con sistemas mecánicos, que se encargan de distribuir aire por todo el complejo a través de ventilas de aire. En ese sentido, no se necesita mucha ciencia para darse cuenta cómo las decisiones arquitectónicas han modificado el mundo de los microbios que vive dentro de los edificios y también cómo ha cambiado la salud humana, explicó Zoë Schlanger en un artículo de la revista Wired.

La National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine en Estados Unidos anunció que iniciarion una investigación multidisciplinaria en la que reunieron científicos, arquitectos e ingenieros para tratar de entender el micro ecosistema en el que se desarrollan las agentes que causan enfermedades. Las conclusiones serán presentadas al principio del próximo año.

Si pasamos la mayor parte de nuestro tiempo adentro de edificaciones, nuestra exposición a los microbios sucede al interior. Según el profesor de la Universidad de Yale, Jordan Peccia, entrevistado para Wired por Zoë Schlanger, sólo el 20% de los microbios que enferman dentro de los edificios provienen del interior de los seres humanos. Según Peccia, estamos afectando el ecosistema en el que viven los microorganismos al decidir cómo calentamos o enfriamos un edificio o cómo lo ocupamos.

Justo después de la crisis energética en la década de los años 70, los arquitectos comenzaron a construir edificios energéticamente más eficientes, tratando de conservar la energía dentro de ellos; más o menos al mismo tiempo, algunos médicos empezaron a notar pacientes que presentaban síntomas misteriosos como tos y dolor en el pecho, mismo que desaparecían tan pronto como se alejaban de los edificios, según explicó Schlanger en su artículo de Wired. Ahora los arquitectos se enfrentan a la tarea de diseñar edificios para no padecer el SEE.

Robin Guenther, una arquitecta encargada de hospitales en la firma Perkins + Will, dijo a Schlanger que el deseo por ahorrar energía y vivir de forma sustentable nos ha llevado a vivir más encerrados, en edificios ventilados mecánicamente.

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