Descubren nuevo mecanismo de resistencia de las súperbacterias

Miércoles, 20/07/2016

Investigadores del Conicet en Rosario, Argentina, descubrieron el mecanismo por el cual las bacterias resisten el tratamiento con antibióticos, lo cual servirá en lo inmediato para crear un test de diagnóstico clínico.

Télam. Investigadores del Conicet en Rosario descubrieron el mecanismo por el cual las bacterias resisten el tratamiento con antibióticos, que sirve en lo inmediato para crear un test de diagnóstico clínico, informó a Télam Alejandro Vila, director del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR).

"Como muchas de las cosas que se descubren por azar, esto es lo que nos pasó con la proteína NDM-1", una enzima que dio la pista de un mecanismo no conocido anteriormente, por el cual algunas bacterias logran escapar a la acción de los antibióticos, contó a Télam Vila, investigador superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

El equipo "investiga la resistencia a antibióticos desde hace 20 años, y sabemos desde 2010 que esa proteína es responsable; pero Lisandro González (de 35 años, becario pos-doctoral del Conicet en el IBR), primer autor del trabajo, no la encontraba y nos dimos cuenta que no la podíamos encontrar porque estaba anclada a la membrana de la bacteria", describió.

Ese anclaje la vuelve más resistente al sistema inmune y, además, favorece que NDM-1 salga de la bacteria dentro de vesículas.

Vila precisó que "no había antecedentes de proteínas conocidas ancladas a la membrana: la mayoría están solubles; precisamente, por estar ancladas, tuvieron ventaja", razonó.

Como las proteínas necesitan zinc, durante el proceso infeccioso parte de la respuesta del sistema inmune humano es secuestrar todo el zinc disponible (en neutrófilos).

La NDM-1 pertenece a un tipo de beta-lactamasas dependientes de zinc (las metalo-beta-lactamasas) que inactivan a los carbapenemes, considerados "la última línea de defensa" para tratar infecciones severas o multirresistentes", reseña el estudio.

"Entonces, la mayoría de las enzimas beta-lactamasas que están solubles quedan degradadas y se disocian; pero NDM-1, al estar anclada, queda protegida de la respuesta del sistema inmune, y ahí ya tenemos un problema bastante grave", describió Vila.

Para agravar el problema, "las proteínas lanzan al medio unas bolitas de grasa para llevarse todo lo que está pegado a las membranas, como si hubiera un francotirador en una terraza disparando: esas proteínas serían los proyectiles, pero cada proyectil se convierte a su vez en un arma".

Por eso, "se pegan a otras bacterias que no tienen resistencia y las convierten en súperbacterias: así pudimos explicar porqué se diseminan no sólo transmitiéndose material genético, sino que mandan la proteína, que es el arma, eso permite explicar por qué se han diseminado, lo que cambia el paradigma", enfatizó.

Vila consideró que, si bien hasta la aplicación práctica pueden pasar años, el descubrimiento ya tuvo un resultado relevante.

Ocurrió cuando el investigador les comentó el descubrimiento a especialistas del Malbrán: '¿Saben que NDM está en la membrana?', comentó, y obtuvo una respuesta alborozada: "¡Ahora entendemos por qué es muy difícil de detectar en laboratorio!".

Inmediatamente, señaló, "se pusieron a trabajar con Lisandro y, haciendo una modificación en el test, lograron detectarlo en los 100% de los casos, incorporando el saber a un protocolo de actuación clínica que puede leerse en la página web del Malbrán".

"Si el médico sabe que hay NDM -y ahora podemos darle certeza-, ya de por sí es una aplicación rápida, traslacional (que traslada los conocimientos de la investigación básica a la clínica)", evaluó.

El paso superior es "tener inhibidores que puedan llevar a un fármaco, pero escalarlo puede llevar diez años, y en eso trabajamos con un consorcio de argentinos con Uruguay, Estados Unidos e Inglaterra, buscando inhibidores", pronosticó.

Por ahora, lo importante es que "vimos que hay un antibiótico que interfiere con las proteínas que están en las bacterias, y no sería poco para frenar la propagación", reivindico Vila.

La investigación fue publicada en la revista científica Nature Chemical Biology, con participación de científicos de Argentina y Estados Unidos.

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