Hugo Marsiglia: "Lo que gastamos en cáncer, si no hay un plan nacional, crea dispersión"

Lunes, 09/11/2015

El director médico del Instituto Oncológico FALP (Chile), Hugo Marsiglia, pone en perspectiva la necesidad de consenso y coordinación en la inversión pública y privada en investigación y tratamiento del cáncer. "Es un problema político de la oncología en general", dice.

Una problemática Latinoamericana y otra de nivel mundial ve el doctor Hugo Marsiglia, director médico del Instituto Oncológico Fundación Arturo López Pérez (FALP) en el tratamiento del cáncer. La primera es la que busca solucionar dicha institución con la instalación del primer centro de Radioterapia Avanzada (RTA) y cirugía robótica en el continente, inaugurado ya en Santiago de Chile y que comenzará a funcionar en los próximos meses.

"América Latina tiene institutos oncológicos que no tienen el mismo nivel que los europeos", dice el experto, quien es radioterapeuta y tiene una trayectoria reconocida. Con la apertura del centro de RTA, el instituto oncológico FALP pasará a estar a la vanguardia al sur de Estados Unidos y a consolidarse como uno de los líderes a nivel mundial.

Pero no es suficiente. Para Marsiglia, lo que falta aún no es inversión pública, sino coordinación. "Estos no son costos, sino inversiones del Estado o de los privados, que tienen que tener costo eficiencia", dice el experto, quien explica que "lo que gastamos en cáncer, si no está coordinado, si no tiene detrás un plan de cáncer, con objetivos claros, crea dispersión y no inversión racional. El cáncer es un problema político, y se tiene que distribuir los recursos y reforzar lo que ya está. No podemos tener cuatro centros con los mismos equipos y los mismos programas en una misma ciudad. Hay que seleccionar, orientar y ver cómo somos complementarios. Si no, estamos compitiendo".

-¿Es un problema del escenario local?

"Es el escenario de la oncología en general. No es un tema de un país. Yo creo que las personas que se dedican a oncología se deben dedicar exclusivamente a eso. Las instituciones, o son oncológicas o no lo son. No tiene que ver mucho con la idiosincracia de un país. Queremos que el cáncer se trate en lugares donde todo gire en torno a la oncología e introducir la tecnología. Reproducir plataformas tecnológicas de alto costo entre un centro y otro no tienen ningún sentido. Se necesita coordinación y consenso: decir 'este centro se dedica a esto y este otro a otra cosa: epidemología, prevención, regulación de políticas e investigación, o terapia de alto nivel. Es un problema de prioridades que tienen que complementarse".

-Chile va a quedar a la vanguardia en el tratamiento del cáncer, pero la profesión de radiofísico no existe. ¿Le parece preocupante?

"No existe en Chile ni en Uruguay, por políticas que en estos dos países no se corrigieron a tiempo. Son actitudes tomadas en algún momento. La Autoridad Internacional de Energía Atómica nunca vio bien que la figura del radiofísico no fuera trascendental. Otros países como Argentina o México generaron buenas escuelas y radiofísicos de muy buen nivel. Es contraproducente que esta tecnología esté en centros donde no hay un panel de radiofísicos con capacidades para asumirlas".

-¿Cómo resuelven ustedes ese problema?

"En el caso de la fundación, compensamos trayendo personas de afuera. Es prioritario, porque ellas son los garantes de estas grandes dosis; si se dan erróneamente, la alta tecnología lo convierte en un factor de toxicidad y de mal manejo. Es importante que Chile abra la puerta a radiofísicos de gran nivel, mientras se forman generaciones chilenas. Las generaciones chilenas no se pueden formar en centros donde no hay tecnología. El aprendizaje no es sólo teórico, sino también operativo".

-Es un rol que le corresponde al Estado, más que a la fundación.

"La fundación tiene que jugarlo, aunque no le corresponde. Hacer política institucional pública de decir que se forman radiofísicos sin tener los centros apropiados, no ponerlos en contacto con el referente hoy de la tecnología, es darle una formación y título que no corresponde a la realidad. Nos hemos convertido, para bien, en una especialidad tecnodependiente y eso implica formar las generaciones en contacto con esta tecnología".

-¿Cómo puede resolverse la falta de coordinación en el área de oncología?

"Hay que estar bien asesorado. Hay que hacer una reunión plenaria y pedir a entes externos que vengan a hacer un diagnóstico de cómo corregir y asesorar, elaborar un plan quinquenal para consolidar y modernizar la aproximación del Estado en un problema tan complejo como el cáncer. Es un problema que no es culpa de nadie, pero hay que asesorarse para encauzar mejor los recursos que hoy existen, porque van a ir incrementándose y es importante saber en qué los vamos a invertir".

El centro de RTA de la FALP comenzará a funcionar en los próximos meses, una vez que cuente con la aprobación de la Comisión Chilena de Energía Nuclear. Espera atender unos tres mil casos nuevos cada año.

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