Hacia la salud universal en Bolivia

Martes, 21/08/2018
Por Fernando Leanes, representante de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) en Bolivia.
Fernando Leanes / La Razón

Los países miembros de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) suscribieron en 2014 la Estrategia de Salud Universal (ESU). Este compromiso implica asegurarse de que todas las personas tengan acceso a servicios de salud de acuerdo con sus necesidades y sin exponerse a dificultades financieras. Para tal efecto, busca aumentar particularmente la capacidad del primer nivel de atención articulado en redes integradas basadas en la estrategia de Atención Primaria en Salud (APS), la prevención, el diagnóstico y la reparación temprana, la participación comunitaria y los determinantes sociales.

La política de Salud Familiar Comunitaria Intercultural (SAFCI) es reconocida en la región como un ejemplo de los principios de APS, interculturalidad y del valor de la medicina tradicional ancestral. Es trascendental y auspicioso que en pocos años el programa Mi Salud haya podido implementar este programa en 310 municipios.

Se reconoce la aceleración de la reducción de la desnutrición, de la mortalidad infantil, de la pobreza, del analfabetismo y de la asimetría en la distribución de los ingresos, según muestran las estadísticas nacionales. Es destacable el aumento del gasto público en salud (cercano al 5% del PBI, de acuerdo con las estimaciones de las cuentas nacionales de salud de la OMS de 2017); lo que coloca a Bolivia en el tercio de países de las Américas que más redujeron el gasto directo de los hogares en salud. Las políticas que el Gobierno de Bolivia está implementando y la labor del personal de salud en estas áreas van en el camino correcto.

También hay que reconocer los esfuerzos de todos los niveles de gobierno y del personal de salud por resolver desafíos vinculados a la atención urgente de pacientes con enfermedades avanzadas, la calidad de la atención y del gasto, la mejora de la infraestructura y la dotación profesional de los establecimientos de salud para ampliar la cobertura de cuidados especializados, y la eliminación de los rezagos persistentes.

Para alcanzar una atención de salud universal se requieren transformaciones importantes, por ello saludamos que el Ministro de Salud haya impulsado un proceso de encuentros para canalizar ideas y hacer más inclusivo el diálogo. Será la oportunidad de analizar y cotejar aprendizajes. Por ejemplo, los programas de salud renal y de cirugías oftalmológicas, realizados con la cooperación de Cuba; y el de salud oral muestran las ventajas de eliminar el pago en el lugar de la atención para lograr la universalidad.

El diálogo abierto con todos los actores involucrados permitirá acuerdos esenciales para avanzar de manera gradual y sostenida para que los principios de la APS se apliquen en todas las redes de salud, a integrar subsistemas, mancomunar fondos, eliminar el pago en el lugar de atención, detener prácticas desleales de derivación de pacientes, cobros indebidos y la prescripción de tecnologías y medicamentos de costo injustificado que empobrecen a las personas y ponen en riesgo la sostenibilidad financiera de los sistemas de salud.

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