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El pedido de acción del mandatario en un almuerzo con 49 senadores fue un cambio de estrategia respecto a la lejanía mostrada sobre la tarea de los legisladores en las últimas semanas.
Tras fracasar en sus esfuerzos de siete años para derogar y reemplazar el Obamacare en el Senado, los republicanos se enfrentan a la perspectiva de hacer lo que alguna vez era impensable: trabajar con los demócratas para modificar la legislación sanitaria del expresidente Barack Obama.
El desorden en el Senado estadounidense controlado por los republicanos sacudió los mercados financieros y puso en duda que Trump pueda lograr aprobar otras de sus prioridades, como la reforma tributaria, en un Congreso dividido.
"Sufrimos una decepción por (la votación de) todos los demócratas y de algunos republicanos. La mayoría de los republicanos estuvieron leales, fantásticos y trabajaron muy duro", escribió el presidente norteamericano en Twitter.
La oficina de Eric Schneiderman dijo que ha identificado "múltiples defectos constitucionales" con los proyectos de salud republicanos.
Ésto luego de que la propuesta más reciente de los legisladores se topó con una significativa oposición en el Congreso.
Con una reputación como estratega experto en generar consensos, el líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, presentará el proyecto de ley revisado en un intento de unir a las dispares facciones republicanas y cumplir con una promesa del partido en las elecciones de 2016. Su objetivo es que se vote la próxima semana.
Mitch McConnell dijo que el Senado tomaría medidas para iniciar el debate y sostener una votación sobre el plan reformulado la próxima semana, pero no reveló ninguno de los cambios a la legislación a la que algunos republicanos moderados y conservadores de línea dura se han opuesto.
Los republicanos siguen divididos, por lo que está seguro que puedan aprobar el reemplazo de Obamacare.
Los líderes republicanos fijaron hoy viernes como fecha para trabajar en el Senado en los cambios a la legislación del 2010, con los que buscarán rechazar gran parte de una reforma de salud impulsada por el expresidente Barack Obama.
La Ley de Asistencia Asequible de Obama de 2010, que se aprobó sin el apoyo republicano, amplió la cobertura del seguro de salud a unos 20 millones de personas, pero los republicanos la llaman una intrusión costosa del gobierno.
El plan de los republicanos a favor del proyecto era que se votara antes del 4 de julio, pero se pospuso la división dentro del mismo partido.
El proyecto de ley del Senado revelado la semana pasada fue inmediatamente criticado por los conservadores y moderados en el partido, poniendo en duda si los republicanos podrían ganar.
Los líderes del Senado se han fijado el objetivo de aprobar la medida de salud para el final de esta semana, antes del receso del Congreso del 4 de julio.
El presidente norteamericano reconoció que la falta de apoyo de cuatro republicanos del Senado deja la reforma del partido en un "camino muy, muy estrecho" para avanzar.
La propuesta, elaborada en secreto por el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, y otros colegas, fue alabada por el presidente, Donald Trump.
Los republicanos en la cámara han estado trabajando durante semanas a puertas cerradas en una legislación destinada a reemplazar Obamacare.
"Quiero asegurarles, antes de que este verano termine (...) el presidente Donald Trump y este Congreso mantendrán su promesa al pueblo estadounidense, y derogaremos y reemplazaremos a Obamacare", dijo Mike Pence.
Los senadores no están obligados a celebrar reuniones al aire libre, pero en 2010 se realizaron debates y reuniones antes de la aprobación del Obamacare.