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Los republicanos necesitan 50 votos para aprobar su último plan de reforma sanitaria antes del 30 de septiembre en el Senado, donde tienen una mayoría de 52-48. El líder de la mayoría Mitch McConnell tiene la intención de llevarlo al Senado para una votación la próxima semana.
En su cuenta de Twitter, Trump dijo que el proyecto de los senadores republicanos Lindsey Graham y Bill Cassidy es "genial".
El máximo republicano del Senado de Estados Unidos instó el martes a tomar medidas rápidas sobre un proyecto de ley para revocar a Obamacare, pero no prometió traerlo al Senado para una votación, mientras se acaba el tiempo para un último intento de matar a la ley de salud 2010.
Los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid de Estados Unidos dijeron el jueves que planean gastar US$10 millones en publicidad para el próximo período de inscripción abierta de Obamacare que comienza en noviembre, un gran recorte de los US$ 100 millones gastados el año pasado.
Los esfuerzos de unir a todos los republicanos detrás del proyecto de ley fracasaron, mientras que la Cámara de Representantes aprobó su versión de la legislación en mayo.
En un comunicado, los gobernadores se unieron a las aseguradoras presionando al presidente republicano, Donald Trump, para que retire las amenazas de recortar unos US$ 8.000 millones en subsidios que ayudan a reducir los costos de los estadounidenses de bajos ingresos bajo la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio, conocida como Obamacare.
El viernes, los senadores republicanos no lograron reunir los votos suficientes para derogar aunque fueran unas pocas partes del Obamacare.
Tres republicanos se sumaron a los demócratas en su oposición a la medida y mataron al proyecto de ley.
El pedido de acción del mandatario en un almuerzo con 49 senadores fue un cambio de estrategia respecto a la lejanía mostrada sobre la tarea de los legisladores en las últimas semanas.
Tras fracasar en sus esfuerzos de siete años para derogar y reemplazar el Obamacare en el Senado, los republicanos se enfrentan a la perspectiva de hacer lo que alguna vez era impensable: trabajar con los demócratas para modificar la legislación sanitaria del expresidente Barack Obama.
El desorden en el Senado estadounidense controlado por los republicanos sacudió los mercados financieros y puso en duda que Trump pueda lograr aprobar otras de sus prioridades, como la reforma tributaria, en un Congreso dividido.
"Sufrimos una decepción por (la votación de) todos los demócratas y de algunos republicanos. La mayoría de los republicanos estuvieron leales, fantásticos y trabajaron muy duro", escribió el presidente norteamericano en Twitter.
La oficina de Eric Schneiderman dijo que ha identificado "múltiples defectos constitucionales" con los proyectos de salud republicanos.
Ésto luego de que la propuesta más reciente de los legisladores se topó con una significativa oposición en el Congreso.
Con una reputación como estratega experto en generar consensos, el líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, presentará el proyecto de ley revisado en un intento de unir a las dispares facciones republicanas y cumplir con una promesa del partido en las elecciones de 2016. Su objetivo es que se vote la próxima semana.
Mitch McConnell dijo que el Senado tomaría medidas para iniciar el debate y sostener una votación sobre el plan reformulado la próxima semana, pero no reveló ninguno de los cambios a la legislación a la que algunos republicanos moderados y conservadores de línea dura se han opuesto.
Los republicanos siguen divididos, por lo que está seguro que puedan aprobar el reemplazo de Obamacare.
Los líderes republicanos fijaron hoy viernes como fecha para trabajar en el Senado en los cambios a la legislación del 2010, con los que buscarán rechazar gran parte de una reforma de salud impulsada por el expresidente Barack Obama.
La Ley de Asistencia Asequible de Obama de 2010, que se aprobó sin el apoyo republicano, amplió la cobertura del seguro de salud a unos 20 millones de personas, pero los republicanos la llaman una intrusión costosa del gobierno.
El plan de los republicanos a favor del proyecto era que se votara antes del 4 de julio, pero se pospuso la división dentro del mismo partido.