La polémica de la pastilla que previene el VIH

En estudios de campo, el medicamento Truvada ha demostrado hasta un 100% de efectividad previniendo infecciones de Sida, pero su uso podría llevar a la propagación de otras enfermedades de transmisión sexual. 

El VIH sigue siendo un problema a nivel internacional. La enfermedad aún no tiene una cura, solo tratamientos que prolongan y mejoran la vida de los portadores del virus. De acuerdo a cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cantidad de personas infectadas está entre los 32,2 y 38,8 millones alrededor del mundo.  Desde el 2000, las nuevas infecciones se han reducido en un 35%, las muertes en un 25% y se espera terminar la epidemia para el año 2030.

La principal forma para la prevención del contagio del sida es el uso de condón, pero no es el único: ya van más de 3 años desde que el medicamento Truvada fue aceptado en Estados Unidos como profilaxis para el virus. Su uso aún no es global, pero se comercializa en Brasil, Sudáfrica y Estados Unidos, donde incluso es parte del programa de salud ObamaCare.

La pastilla se consume el día antes de tener relaciones de riego y también el día después. Su resultado más categórico es como tratamiento diario para pacientes en riesgo, donde tiene un 99% de efectividad, pero este uso solo ha sido aprobado en Estados Unidos. Su uso, está catalogado por la OMS y los laboratorios como una precaución extra, pero su alta efectividad ha llevado a los pacientes a usarla como su única prevención de contagio. Esto es, abandonando el uso del preservativo.

Su efectividad para prevenir el contagio de Sida es tan amplio, que su uso como profilaxis se ha extendió en países donde aún no se ha aprobado, uno de ellos es España. La pastilla allí no se puede comprar en la farmacia para usarlo como tratamiento diario. Entonces, algunas personas mienten para obtenerlo del sistema de salud y otros lo compran a través de internet.

El uso no regulado de la pastilla como profilaxis no es un secreto. La organización Hispanosida planea elaborar un plan de ayuda a las personas que ya decidieron consumirla informalmente: explicar cómo deben consumirla, analizar las pastillas compradas por internet para ver si son reales o ayudarlos con los exámenes óseos que se deben realizar cada 3 meses para ver si el medicamento, que posee efectos secundarios, los ha afectado.

Truvada es una combinación de los antirretrovirales tenofovir y emtricitabine, y fue creado por el laboratorio Gilead y posee una versión genérica del laboratorio indio Cipla. Sus efectos secundarios son fallas renales, dolores de cabeza, menor densidad ósea y nauseas en los primeros meses. Además de estos efectos secundarios, la pastilla encontró detractores por los  efectos que puede tener en la sexualidad y salud de sus usuarios.

Un estudio de Kaiser Permanente (una de las entidades de salud más grandes de EE.UU., que posee 39 centros médicos) acaba de entregar nueva evidencia sobre los efectos de Truvada. Siguió por 32 meses a 657 personas que consumían el medicamento, el que resultó 100% efectivo previniendo el contagio de VIH, sin embargo, 187 de los participantes fueron diagnosticados con 344 casos de otras enfermedad de transmisión sexual como sífilis, gonorrea y clamidia.

No sólo pensando lo anterior, es que uno de los que se ha manifestado contra al virus es Michael Weinstein, presidente de la Fundación de Cuidado del Sida en Estados Unidos. Sus preocupaciones son que el medicamento tenga un mal uso que ayude a que el virus evolucione y el fármaco deje de servir, como sucede con otros tratamientos que son tomados irregularmente.

En Latinoamérica, ningún país ha aceptado Truvada como profilaxis, pero sí es utilizado para tratar a personas que ya tienen la enfermedad. En Europa, Francia e Inglaterra realizaron estudios en el medicamento y esperan incorporarlo a sus sistemas.

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