cerebro

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Después de comparar 46.034 estudios de imágenes cerebrales realizados con la técnica de tomografía computarizada de emisión de fotón único, un grupo de investigadores llegó a esta conclusión.
En esta época en que la creatividad y la innovación son características que deben cumplir los estudiantes y trabajadores, está tomando fuerza el uso de “drogas inteligentes” o potenciadores cerebrales, llamados "nootrópicos".
El método se usa habitualmente para estudiar la conectividad funcional entre distintas áreas cerebrales.
Una investigación internacional ha permitido conocer con más exactitud cómo se reajustan las conexiones entre las distintas áreas cuando uno de los sentidos falla.
La diferencia entre los tipos de memoria de un caracol marino, serían la base para desarrollar drogas que permitan borra recuerdos de forma selectiva, aseguró un estudio de la Universidad de Columbia.
A medida que envejecemos tenemos un mayor riesgo de desarrollar deficiencias en áreas de la función cognitiva, como la memoria, el razonamiento y la habilidad verbal.
La investigación sugiere que la droga existente, D-cycloserine, puede mejorar la recuperación de los niños durante el tratamiento de los trastornos alimentarios pediátricos, al cambiar la reacción de su cerebro a los alimentos.
Aumenta la preocupación por el impacto perjudicial a corto y largo plazo de nanopartículas derivadas de la combustión magnética ricas en hierro (CDNP por sus siglas en inglés) aerotransportadas presentes en los cerebros de los jóvenes urbanos, producto de la contaminación.
Beber más también estaba vinculado a una "integridad de la materia blanca" más pobre, un factor que describieron como crítico cuando se trata del funcionamiento cognitivo.
Investigación pionera de la Universidad Autónoma de Madrid invita a pensar en la existencia de mejores y peores redes en el cerebro humano y, si es así, en modos de mejorar la resistencia de los cerebros más susceptibles al deterioro biológico y cognitivo.
La tomografía computarizada de emisión de fotones individuales (SPECT) de cerebro muestra un enlace posible. Hay una correlación entre los niveles bajos de ácidos grasos omega-3 y la reducción del flujo sanguíneo cerebral a regiones importantes para el aprendizaje, la memoria, la depresión y la demencia.
Lisa Feldman Barrett, de Northeastern, y sus colegas han descubierto el sistema en el cerebro donde se originan los sentimientos básicos, como el nerviosismo o la tranquilidad.
El efecto fue demostrado en ratones, y con dosis bajas de THC, por un grupo de científicos de la Universidad de Bonn con sus colegas de la Universidad Hebrea de Jerusalén (Israel). Lo anterior abre la posibilidad de un fármaco derivado para usar en casos de demencia.
El reloj penal no concuerda con el biológico. Estudios con imágenes cerebrales muestran que la madurez de este órgano, en muchos casos, está lejos de los 18 años, la edad que separa al menor del adulto ante un delito en muchos países.
Una investigación que estudió este procedimiento señala que puede ayudar a comprender ciertas enfermedades asociadas y, con ello, a encontrar nuevas posibles causas genéticas.
Así concluye una nueva investigación, publicada en la revista Brain Structure and Function, que revelan cómo los individuos con menor capacidad son los más beneficiados.
Las nuevas tecnologías e investigaciones en la medicina permiten acercarnos a la idea de retrasar el envejecimiento y en definitiva vivir más. El proyecto puede sonar futurista para muchos, pero en él ya se trabaja, en campos como la llamada gerociencia.